26 Oct 2021

Propósito
y empresa familiar:
un reto necesario

La activación de un fin corporativo único y diferenciado sirve como catalizador del cambio empresarial.

Almudena Clemente, Head of Strategy Superunion,
y Clara Fontán, Director of Intelligence & Knowledge Corporate Excellence

 

El propósito corporativo se ha consolidado como una de las herramientas estratégicas fundamentales para competir en esta nueva realidad. Un paso más en la sofisticación de las políticas de gestión corporativas, demandada no solo por los consumidores sino también por el resto de stakeholders, desde empleados, inversores o reguladores que exigen un mayor compromiso a las compañías, viéndolas como agentes activos dentro del cambio que necesita la sociedad.

En este contexto, las empresas familiares siempre se han caracterizado por emanar una especial empatía, cercanía y compromiso. Estas empresas se enraízan en valores personales, valores que representan a personas concretas cuya influencia ha marcado no solo el éxito de la compañía, sino su cultura, creencias y comportamientos. Desde el fundador a sus herederos, cada generación va dejando su impronta en el negocio y en las personas que les acompañan en el camino.


Son compañías con un fuerte orgullo de pertenencia, donde se honra al pasado sin dejar de mirar al futuro y en las que el propósito puede ser algo novedoso en cuanto a nomenclatura, pero que, si se piensa bien, siempre ha vertebrado la esencia y visión de la compañía. Propósitos implícitos en las intenciones, pero que muchas veces se quedan soterrados sin tener visibilidad o protagonismo externo.

Observamos cómo en muchas ocasiones la verbalización del propósito se ancla en el qué hacemos, la parte más racional de producto o servicio; dejándonos en el tintero una dimensión mucho más poderosa: lo que aportamos al mundo. Una mirada más intangible, pero también más profunda, que nos permite hablar desde la compañía, no desde el producto, que entabla conversaciones desde los problemas a los que podemos dar solución, desde lo valores creencias y principios que compartimos con nuestros grupos de interés… desde la emoción que nace de la razón.

Así pues, el propósito se erige como una manera de tangibilizar la parte más humana de las empresas familiares a través de su discurso corporativo, pero alimentando y enriqueciendo a su vez la dimensión comercial, especialmente en mercados maduros y saturados donde la diferenciación es difícil.

El propósito nos brinda la oportunidad de diferenciarnos desde el compromiso y los valores. Una forma de consolidar, reafirmar y fortalecer los principios que hacen especial a cada empresa, posicionándose en el nuevo escenario competitivo desde el compromiso, la responsabilidad y la excelencia.

El propósito también debe verse como una herramienta de transformación organizacional. Y este es el gran secreto que encierra la activación e implementación de un propósito corporativo único y diferenciador: sirve como revulsivo y catalizador de la transformación en la que muchas empresas familiares están inmersas, a nivel digital y tecnológico, pero también operacional y de modelo de negocio, convirtiéndose en un filtro estratégico de excelencia operativa, motor de innovación e inspiración, y ancla para el fortalecimiento de la cultura corporativa.

Se trata por tanto de una palanca fundamental del modelo de empresa con futuro, que nace de la herencia, de lo que somos y queremos ser. Una herramienta imprescindible para competir poniendo en valor la contribución que la empresa familiar tiene en el mundo y en nuestra sociedad.

Publicado por primera vez en: Cinco Días-El País
Para más información: madrid@superunion.com 

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